Resonancia magnética con contraste

¿Qué es la resonancia con contraste?

La resonancia magnética con contraste es un tipo particular de resonancia magnética nuclear, que incluye el uso de un medio de contraste, inyectado en el paciente por vía intravenosa, con el fin de obtener imágenes aún más claras y detalladas de las estructuras internas del cuerpo humano (en particular, vasos sanguíneos, órganos y tejidos de diversos tipos).

En esencia, se trata de una resonancia magnética nuclear más sensible y más específica que la resonancia magnética nuclear convencional.

Realizable en los hospitales más equipados y en las clínicas radiológicas, la resonancia magnética con contraste forma parte de los exámenes diagnósticos mínimamente invasivos; esto se debe precisamente a la particularidad de esta técnica: la inyección intravenosa del medio de contraste, una sustancia capaz, en algunos sujetos, de causar reacciones adversas y no sólo.

Al igual que cualquier otro tipo de resonancia magnética, la resonancia magnética con contraste es una práctica de radiología y la lectura de sus resultados corresponde a un médico radiólogo, es decir, un médico especializado en radiología. Para conocer si una póliza de seguro podría cubrirte este tipo de tratamientos o diagnósticos, siempre puedes acudir a una web comparadora de seguros.

Resonancia magnética

Medio de contraste: ¿qué es y principales tipos?

Existen varios medios de contraste que se pueden utilizar en una resonancia magnética con contraste.

Los medios de contraste más conocidos y utilizados son los basados en gadolinio, un metal de tierras raras, disuelto en una solución acuosa.

Entre los menos utilizados y conocidos se encuentran los que contienen óxido de hierro y los que contienen manganeso.

La elección del medio de contraste que debe utilizarse corresponde al médico radiólogo y depende principalmente de qué órgano o tejido será investigado durante el examen.

Procedimiento

Una vez despojado de cualquier objeto y de ropa con partes metálicas y después de haber respondido a las últimas preguntas previas al examen, el paciente debe tumbarse, en posición supina, sobre una cama deslizante, que servirá para introducirlo en el equipo de diagnóstico. En general, el aparato para la resonancia magnética nuclear es una estructura cilíndrica estrecha, capaz de contener un solo individuo y en posición distendida.

Para conducir y asistir al paciente durante el acomodo en la camilla, es un técnico de radiología, que, inmediatamente después, también le proporciona todas las comodidades posibles (por ejemplo: almohadas, mantas, tapones para los oídos, etc.) y darle las últimas instrucciones básicas para el correcto desarrollo del examen. Entre estas instrucciones indispensables, merece una indicación la absoluta inmovilidad a la que se debe adherir el paciente, durante todo el procedimiento: los movimientos del cuerpo, en efecto, perjudican la exactitud de las imágenes, por lo tanto el buen resultado de la resonancia magnética abierta.

En este punto interviene el médico radiólogo, que, en colaboración con un enfermero profesional, se encarga de efectuar la inyección intravenosa del líquido de contraste.

Una vez terminada la inyección del medio de contraste, por fin puede comenzar la exposición a los campos magnéticos y a las ondas de radio, es decir, al diagnóstico propiamente dicho.