¿Qué es una contractura muscular?

Contractura muscular: contracción involuntaria, insistente y dolorosa de uno o más músculos esqueléticos. El músculo afectado se presenta rígido y la hipertonía de las fibras musculares es apreciable al tacto.

¿Qué causa una contractura muscular?
La contractura es en sí misma un acto defensivo que se produce cuando el tejido muscular se presiona más allá de su límite de tolerancia fisiológica. La carga excesiva desencadena un mecanismo de defensa que hace que el músculo se contraiga. Las causas predisponentes pueden ser de naturaleza mecánica y/o metabólica, pero todavía no se han definido claramente. Lo que se sabe es que están relacionados de alguna manera con los siguientes factores:

  • Falta de calefacción general y específica
  • Preparación física inadecuada
  • Esfuerzos excesivos, movimientos bruscos y violentos
  • Problemas articulares, desequilibrios posturales y musculares, falta de coordinación
  • La contractura es la menos grave entre las lesiones musculares agudas, ya que no causa ninguna lesión anatómica a las fibras. Lo que ocurre es simplemente un aumento involuntario y permanente de su tono. Para conocer si una póliza de seguro podría cubrirte este tipo de tratamientos o diagnósticos, siempre puedes visitar páginas web para comprobar los precios de seguros existentes.

Contractura Muscular: ¿cómo se manifiesta?

El sujeto afectado por una contractura experimenta un dolor moderado y difuso a lo largo de la zona muscular afectada. La hipertonía se percibe muy claramente y el atleta se queja de una falta de elasticidad muscular durante los movimientos. La palpación permite apreciar el aumento involuntario del tono muscular y evocar dolor sobre todo en algunos puntos (trigger point activos).

El dolor es tolerable y no impide la continuación de la actividad deportiva. Sin embargo, para evitar el riesgo de complicaciones es conveniente suspender inmediatamente el entrenamiento o la competición.

Contractura Muscular: Tratamiento
También en este caso el descanso es la terapia más eficaz. Para sanar de una contractura normalmente son suficientes 3-7 días de parada, que podrían llegar a ser muchos más si no se respetan los tiempos de recuperación adecuados. Inútil y contraproducente continuar las actividades deportivas que causan molestias o dolor a la zona afectada.

Para acelerar la recuperación son útiles todas aquellas actividades que permiten alargar la musculatura y favorecer el flujo de sangre a los músculos.

Una actividad aeróbica moderada combinada con algunos ejercicios de alargamiento ayuda a relajar los músculos tanto directamente (estiramiento) como indirectamente (hiperemia local). Lo ideal sería asociar también un masaje desconcentrador al final de la actividad, de modo que aflojar las tensiones musculares y obtener beneficios también a nivel antalgico

Sin duda útil, pero sólo para uso en los casos más graves y bajo supervisión médica, son los medicamentos antiinflamatorios (AINE) y relajantes musculares que con su acción ayudan a relajar la musculatura.

Entre las terapias físicas útiles para acelerar los tiempos de recuperación recordamos, la electroterapia, la iontofesis y el stretch and spray.

Si los síntomas no desaparecen después de 10 días de tratamiento conservador (reposo), es bueno someterse a visitas especializadas para asegurarse de que no hay lesiones musculares mucho más graves o que el dolor no es consecuencia de otro problema (síndrome miofascial, desequilibrio postural, problemas articulares, etc.).